Mariaold en encaje rojo te desafía con su venganza
Deslizo mis dedos por el encaje rojo mientras te miro fijamente, ¿te atreverías a estar en su lugar? Llevaba meses imaginando este momento, cuando él me dejó por una más joven, y ahora voy a cobrarme cada humillación con creces. Me quito el sostén para que veas mis tetas grandes rebotando, pesadas y calientes, mientras me acerco a ti con el dildo enorme en la mano. ¿Ves cómo brilla mi coño mojado? Es por la rabia que me da pensar en cómo otro hombre me reemplazó. Te voy a enseñar lo que es una mujer de verdad, no una niñita que solo sabe gemir. Me arrodillo frente a ti, pero no para chuparte la polla, sino para restregarte mis tetas en la cara mientras me masturbo con el juguete. Escucha cómo gimo, fuerte y descarado, porque quiero que él me escuche desde donde esté. Ahora me subo encima, sintiendo cómo el dildo me abre entera de golpe, y te muerdo el cuello mientras te monto como una perra en celo. ¿Te gusta cómo me muevo? Cada embestida es un recordatorio de lo que perdió. Cuando me corro, lo hago gritando, dejando que el jugo me chorreé por los muslos, y te dejo con la polla dura y sin poder tocarme. La próxima vez, te voy a hacer rogar antes de dejarte correrte.