Catherine Knight cedió a la polla negra entre tirones de pelo
Catherine Knight no quería compartir, pero hoy aprendió que mi polla negra no perdona. Desde que vio a su ex con otra, juró vengarse follando como una diabla, y yo le di justamente lo que necesitaba. La arrastré por el pelo hasta hacerla arrodillar, metiéndole mi verga hinchada hasta que le temblaron los muslos. Su coño apretado gimió al sentirme entrar hasta las pelotas, pero aguantó los tirones mientras le llenaba la boca con mi leche espesa. Cuando la puse a cuatro como una perra, le di cachetadas en el culo mientras la empotraba contra la pared, sintiendo cómo sus tetas falsas rebotaban contra mis manos. Cada vez que me clavaba más fuerte, ella gritaba que era demasiado, pero sus uñas marcaban mi espalda pidiendo más. Al final, cuando le escupí en los labios, susurró: '¿Y ahora qué, negro? ¿Te crees dueño?', mientras mi corrida aún le chorreaba por las tetas.