Naomi Perez no aguanta y le chupa la verga a Trevor después del gym
—No puedo más, necesito que me la metas ya— susurra Naomi Perez, mordiéndose el labio mientras Trevor Rogen se quita la camiseta sudada. El olor a sudor y colonia barata llena el cuarto, un recordatorio de que esto está mal, que no deberían estar así después del entrenamiento, pero el deseo es más fuerte. Naomi se arrodilla frente a él, sus manos temblorosas desabrochando el pantalón de Trevor, liberando una polla dura que ya gotea. La latina no pierde tiempo y se la mete entera en la boca, chupando con fuerza, sus mejillas hundiéndose mientras Trevor gruñe y le agarra el pelo. El sonido de su saliva mezclándose con el roce de sus labios es obsceno, y Naomi gime alrededor de su verga, sintiendo cómo el calor le sube por el cuerpo. Trevor la levanta de golpe, la tira sobre la cama y le abre las piernas de una patada, revelando un coño mojado que brilla bajo la luz. Sin avisar, le clava la polla de una estocada, haciendo que Naomi arquee la espalda y grite. El choque de sus cuerpos resuena en la habitación, la cama golpeando la pared con cada embestida. Trevor le agarra las tetas pequeñas pero firmes, apretándolas mientras la penetra sin piedad, sus pelotas chocando contra su culo cada vez que la penetra hasta el cuello del útero. Naomi clava las uñas en su espalda, sus gemidos se vuelven más desesperados, el placer mezclándose con la culpa de saber que esto no debería estar pasando. Trevor cambia de posición, poniéndola en perrito y azotándole el culo antes de seguir follándola, sus dedos encontrando su clítoris y frotándolo en círculos. Naomi explota en un orgasmo, su coño apretándose alrededor de su verga, pero Trevor no se detiene, sigue embistiéndola hasta que se corre en su espalda, el semen caliente chorreando por su piel. Naomi se queda quieta, sintiendo el peso de lo que acaba de pasar, el sudor mezclándose con el semen, pero en su mente solo hay una cosa: esto estuvo mal, pero no puede parar.