Mi hermanastra me pilló follando y terminó uniéndose al trío
No podía creer cómo mi polla se endurecía cada vez que Litclit me lanzaba esas miradas de reojo desde que se mudó a casa, esa tensión era insoportable. Durante días, nuestros cuerpos se rozaban 'accidentalmente' en la cocina, en el pasillo, y cada vez que sus tetas rozaban mi brazo, me moría por quedarme a vivir en ese culo perfecto que se le marcaba en esos shorts ajustados. Hasta que una tarde, mientras me la casaba contra el sofá con la puerta abierta, apareció ella: su boca se abrió en shock al ver cómo mi verga desaparecía entre las nalgas de una muñeca, pero en segundos su coño ya estaba mojado y sus dedos se colaron entre sus labios para frotarse. '¿Estás celosa, hermanita?' le susurré mientras le arrancaba el top, y cuando mi lengua se hundió en su ombligo, gimió tan fuerte que la vecina del piso de abajo golpeó el techo. La tiré sobre la mesa de la cocina con los muslos temblando, mi polla encontró su entrada como un misil y empecé a embestirla tan fuerte que los vasos vibraban. '¡Sí, así, hermano de mierda!' gritó, y yo me corrí tan adentro que su vientre quedó marcado con mi leche, pero lo que más me excitó fue ver cómo HeLitclit, que había estado observando todo desde el rincón, se desabrochó los jeans con los ojos vidriosos de deseo.