Mi hermanastra me pide ir al centro y termino follándola como una perra
La muy puta de Yenifer se me insinuó desde que se mudó a casa, moviendo ese culo perfecto en tanga frente a mí cada vez que salía de la ducha. El otro día, me dijo que la llevara al centro, pero en el auto no aguantó más y se sentó encima de mi polla dura, gimiendo como una loca mientras la embestía contra el asiento. Su coño estaba tan mojado que chorreaba, y cuando le metí los dedos en la boca para que me chupara, se tragó cada gota de mi leche como una esclava hambrienta. La puse de rodillas en el estacionamiento y le metí la verga hasta el fondo, ahogándola con mi polla mientras ella lloriqueaba de placer. Le arranqué el tanga y le di nalgadas hasta que su culo quedó rojo, follándola contra el capó del auto hasta que se corrió gritando como una perra en celo. Al final, le llené la cara de leche caliente, humillándola mientras se limpiaba mi semen de los labios. La muy puta me rogó que la follara otra vez, pero esta vez la dejé con las ganas, sabiendo que volvería a suplicarme.