Madrastra rubia se corre pensando en tu verga
Lleva puesto un sujetador de encaje negro que apenas le cubre esas tetas enormes y respingonas que tanto le gusta restregarle al espejo cuando se masturba, imaginando que vos la empotras contra la pared del baño mientras le aprietas esos pezones rosados y duros como piedras. Los tacones altos le hacen arquear más ese culo prieto y redondo que se le marca en el espejo al frotarse el coño depilado con movimientos circulares, gimiendo con voz de puta desesperada porque sabe que esta noche no va a poder aguantar ni un minuto más sin sentirte dentro. Se muerde el labio inferior mientras se corre los dedos por el ombligo, imaginando que vos le metes la lengua en la boca antes de darle la primera embestida profunda que le va a partir el coño en dos, porque esa zorra sabe que tiene una vagina tan estrecha que cuando te la claves va a gritar como una posesa y a empapar la ropa interior de jugos calientes. Le encanta sentir cómo se le endurece el clítoris al rozarlo con la yema de los dedos mientras se imagina que vos le llenas las tetas con leche espesa después de dejarla exhausta en el suelo del baño, con las piernas temblorosas y la espalda pegada al azulejo frío. No para de gemir con voz ahogada mientras se frota el coño con más fuerza, imaginando que vos le metes los dedos hasta el fondo antes de clavarle la polla de una vez por todas, porque esa perra no aguanta más la espera y quiere que le rompas el coño de un solo empellón. Los tacones resbalan un poco en el mármol del suelo mientras se inclina hacia adelante, dejando que esos melones naturales y perfectamente redondos se le caigan hacia los lados, y no puede evitar imaginarte lamiéndoselos antes de metérsela hasta la garganta, porque sabe que esta noche va a ser suya como nunca antes. El sujetador se le desabrocha solo al tirarse sobre la cama, dejando al descubierto esas tetas grandes y blancas que tanto te ponen, y no puede evitar correrse los dedos por el coño mojado mientras se corre imaginando que vos le clavás la verga hasta el fondo, llenándole el útero de leche caliente después de dejarla sin fuerzas sobre las sábanas de satén.