Lulu Chu se traga una polla negra gigante hasta el fondo
Lulu Chu no podía resistirse a la tentación de probar ese pedazo de carne negra que su vecino Dredd le mostraba cada vez que se cruzaban en el pasillo. La asiática de cuerpo pequeño pero con una boca insaciable se arrodilló frente a él, sus labios carnosos se abrieron para recibir esa verga monstruosa que ya goteaba de puro excitada. Empezó a chupar con fuerza, sus mejillas se hundían mientras la polla negra le llenaba la garganta, las venas gruesas le rozaban el paladar y la saliva le escurría por la barbilla. Dredd le agarraba el pelo con fuerza, empujando más profundo hasta que la punta le rozaba la campanilla, haciendo que Lulu gimiera con la boca llena. Sus tetas pequeñas rebotaban con cada embestida, sus pezones duros como piedras, y el coño le ardía de lo mojada que estaba. Cuando ya no pudo aguantar más, Dredd sacó la polla brillante de saliva y le disparó un chorro grueso de leche caliente directo a la cara, manchándole los labios, las mejillas y hasta el pelo. Lulu se limpió con los dedos, saboreando el semen espeso mientras miraba a Dredd con ojos de puta satisfecha, lista para otra ronda.