Puta pelirroja en ropa interior se come la polla dura
La zorra pelirroja llevaba días filmándose en ropa interior mordiendo los cojines del sofá y suspirando su nombre en cada video que subía a la red social. No pasó ni una hora después de que él entrara por la puerta cuando ya la tenía contra el espejo del baño, arrancándole el tanga negro con los dientes mientras le susurraba al oído lo mucho que necesitaba que le clavara la verga hasta dejarle el coño enrojecido. Ella gimió fuerte cuando él le agarró el culo por detrás y la empotró contra la pared, sintiendo cómo su polla gruesa y caliente le abría el coño chorreante de tanto cachondeo previo. El sonido de los azotes resonaba en el pasillo mientras él la doblaba sobre la mesa del comedor, hundiendo su lengua entre sus nalgas antes de clavársela de una sola estocada que la dejó sin aire y con las uñas arañando la madera. La pelirroja no paraba de gemir, suplicando más fuerza, más profundidad, más de esa polla que le llegaba hasta la garganta cada vez que él se la metía sin piedad. Él le agarró el pelo con fuerza y le escupió en el culo antes de embestirla de nuevo, esta vez con un ritmo brutal que la hizo chillar como una perra en celo. Los jugos le resbalaban por los muslos mientras él le metía dos dedos en la boca para que los chupara antes de correrse dentro de su coño apretado, dejando que la leche le resbalara por las piernas después de un orgasmo que los dejó a los dos temblando y sudando como cerdos. El espejo quedó empañado por sus alientos entrecortados y los jadeos de ella, que no podía soltar su polla ni un segundo después de correrse, pidiendo más aunque ya no le quedaran fuerzas.