Follando con mi ex, una milf colombiana bien culona
Andrea siempre fue una puta insaciable, con ese culo redondo y tetas perfectas que me volvían loco desde la adolescencia. Cuando la vi otra vez en la fiesta, con ese vestido ajustado que marcaba cada curva de su cuerpo, supe que no podía dejarla ir sin probarla otra vez. La llevé a mi casa y en cuanto cerramos la puerta, le arranqué el tanga con los dientes mientras ella gemía como una perra en celo. Su coño estaba tan mojado que casi me corro solo de tocarla, pero me aguanté para disfrutar cada segundo. La puse a cuatro patas y le metí la polla hasta el fondo, sintiendo cómo sus paredes apretadas me envolvían como un guante. Cada embestida era más fuerte que la anterior, y ella gritaba mi nombre mientras se agarraba a las sábanas. Cuando ya no pude más, la volteé y le llené la cara de leche caliente, viendo cómo su boca se abría para recibir cada gota. Andrea es una diosa del sexo, y esta vez no la voy a dejar escapar tan fácil.