Liz haciendo gemir a Bryan con su boquita caliente
Estoy chupando esa polla como si fuera la última vez, sintiendo cómo Bryan se enciende con cada lamida, cada gemido que se me escapa cuando me embiste la garganta al fondo. Llevo toda la tarde provocándolo, mandándole fotos con el culo al aire, rozándome contra él cada vez que paso, solo para ver cómo se le hincha la verga entre las piernas. Ahora está aquí, arrodillado frente a mí, mirándome con esa cara de perro rabioso que me hace mojarme de inmediato. Me agarra el pelo, me obliga a tragarme su polla hasta las pelotas mientras me llena la boca de saliva, y yo no puedo evitar gemir más fuerte, sintiendo cómo me ahogo con su grosor. Sus manos en mi cara, sus empujones bruscos, el sonido de mi garganta ahogándose con cada embestida… todo me tiene al borde, pero sé que esto es solo el principio. Cuando por fin me deja respirar, me tira contra el sofá y me levanta las piernas, metiendo los dedos en mi coño empapado antes de enterrarse de una estocada. Me clava hasta el fondo, hasta que siento su pubis golpeándome el culo, y cada vez que me penetra, gruñe como un animal salvaje. Estoy sintiendo cómo me rompe por dentro, cómo mi coño se ajusta a su polla monstruosa, y aunque me duele, no quiero que se detenga. Quiero que me llene, que me corra en la cara, que me deje marcada de su leche espesa. Cada vez que me mira, veo esa chispa de lujuria en sus ojos, y sé que él también está a punto de perder el control. Me agarra las tetas, me aprieta los pezones, y yo solo puedo gemir más fuerte, sintiendo cómo mi cuerpo se tensa antes del orgasmo. Cuando por fin se corre, me llena la boca y la cara, y yo solo pienso en cómo no puedo esperar a la próxima vez que me use así.