Lina X descubre el tamaño de mi verga y se vuelve loca
Ese día en mi apartamento, Lina X llegó con su pelo negro brillante y unos labios gruesos que me volvieron loco desde el primer beso. Cuando le agarre la polla, ella gritó de sorpresa al sentir mi tamaño, sus ojos se abrieron como platos mientras la miraba con una sonrisa perversa. Mi verga gruesa y venosa se deslizaba entre sus manos mientras gemía como una loca, sus dedos no alcanzaban a rodearla por completo. Le susurré al oído que iba a llenarle el coño de leche caliente, y ella se mordió el labio inferior, sus tetas pequeñas y firmes rebotando con cada embestida. El sonido húmedo de mi polla entrando y saliendo de su coño mojado llenaba el cuarto, los muslos femeninos de Lina X temblaron cuando le di una estocada profunda que la hizo gritar. Sus manos en mis abdominales marcados me arañaron, sus uñas dejando marcas rojas mientras se corría con un chorro caliente que me empapó la polla. Al final, mientras mi leche blanca le cubría el vientre plano, Lina X solo podía pensar en lo grande que era mi verga y en lo bien que la había llenado.