Val Steele se sorprende con la polla de Eva Maxim dentro
El dormitorio tenía las luces bajas y las sábanas ya revueltas cuando Eva Maxim se acercó por detrás. Yo, Val Steele, sentí primero el calor de su cuerpo pegado al mío y luego esa presión inesperada contra mi coño que me hizo abrir los ojos de golpe. No esperaba que su polla trans fuera tan gruesa y pesada, y el descubrimiento me dejó sin aliento mientras la frotaba contra mis labios mojados. Mis dedos bajaron solos para tocarla y confirmar que era real, dura y palpitante, lista para entrar. Eva me giró hacia ella y me obligó a arrodillarme, metiéndomela en la boca hasta que mis labios rozaron la base y empecé a chupar con ganas, saboreando cada centímetro. El sabor salado y el grosor me excitaron más de lo que imaginé, así que me subí encima y bajé despacio, sintiendo cómo me abría paso centímetro a centímetro hasta rozar el fondo de mi coño. Cada embestida hacía que mis tetas rebotaran y que gemidos involuntarios salieran de mi garganta mientras Eva me sujetaba las caderas. El placer creció rápido y cuando empecé a correrme alrededor de su polla, ella me miró sonriendo y me dijo en voz baja: métetela entera hasta que no quede ni un centímetro fuera.