La hermanastra pequeña descubre la polla de su hermanastro Tony
Esa tarde en el cuarto de Tony, Natalie Knight se mordía los labios al ver el bulto en sus pantalones. Imagínate que ella, con sus tetitas pequeñas y ese culito apretado, se acercó sin avisar y le bajó el cierre de golpe. Lo que encontró la dejó sin aire: una verga gruesa, venosa, que le hizo mojarse al instante. '¿Así de grande es?' susurró, y antes de que él respondiera, ya se estaba arrodillando para chuparla. Tony gruñó cuando los labios de ella lo envolvieron, pero la sorpresa fue mayor cuando Natalie, con los ojos brillantes de lujuria, se subió encima y se empaló de una sola vez. '¡Joder, qué llena estoy!' gimió, mientras rebotaba como una loca, sintiendo cómo cada embestida le rozaba el punto G. Tony la agarró de las caderas y la clavó más profundo, hasta que los muslos de ella temblaron. Natalie nunca había sentido algo así, y cuando él le dio vuelta para meterla por atrás, gritó de placer. '¡No pares, cabrón!' chilló, mientras los dedos de él le apretaban los pezones. Al final, cuando Tony se corrió dentro de su coñito estrecho, Natalie solo pudo pensar en una cosa: '¿Cómo he vivido sin esto?'