La enfermera que me cuidaba terminó chupándome el coño
Me moría de ganas de vengarme de mi ex, y cuando la enfermera Maisa Pravo entró a mi casa, supe que era mi oportunidad. Desde que la vi con su uniforme ajustado y esas tetas grandes que apenas cabían en la blusa, mi coño empezó a humedecerse. La invité a tomar algo, y mientras me servía el agua, noté cómo sus ojos se posaban en mi cuerpo con curiosidad. Sin pensarlo dos veces, le agarré la mano y la llevé directo a mi entrepierna. 'Quiero que me hagas lo que mi ex nunca pudo', le susurré al oído mientras ella se arrodillaba. En más de 10 minutos de escena, su lengua no dejó ni un rincón de mi coño sin probar, y cada gemido mío la excitaba más. Cuando me corrí en su boca, sentí una satisfacción que no tenía nada que ver con el placer, sino con la venganza. Ahora, cada vez que pienso en mi ex, sonrío sabiendo que ella tuvo lo que él nunca pudo darme.