Juego erótico de hentai donde te follas a la protagonista
—'No pares, sigue así, que me encanta cómo me empotras contra la pared'— gime ella mientras te agarra del pelo y te clava las uñas en la espalda. La tienes arrinconada en el pasillo de su casa, con la polla enterrada hasta las pelotas en su coño mojado, y cada vez que empujas, ella se muerde el labio para no gritar demasiado fuerte. Sabes que su marido está en la cocina, a solo unos metros, y que en cualquier momento podría abrir la puerta y pillarlos. Pero eso solo te pone más cachondo, porque ella te mira con esos ojos de puta desesperada que te suplican que no pares. Sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga, cómo sus muslos tiemblan cuando te la metes de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Ella te chupa el cuello, te muerde el hombro, y sus gemidos se mezclan con el sonido de los platos que se estrellan en la cocina. Cada vez que alguien pasa cerca, ella se queda quieta, conteniendo la respiración, pero en cuanto pasan los pasos, vuelve a mover las caderas contra ti, frotándose contra tu polla como si quisiera que le reventaras el coño. Te agarra el culo con fuerza, te clava las uñas, y te susurra al oído que te corras dentro de ella, que la llene entera. Sientes cómo se le contrae el coño cuando se corre, cómo te aprieta la polla como si no quisiera soltarla nunca. Y en ese momento, mientras te vacías dentro de ella, solo piensas en lo mucho que le gusta que la usen así, en lo puta que es, y en que ojalá su marido los hubiera pillado para ver su cara de vergüenza.