Jane Wilde se venga con una mamada profunda y sexo salvaje
Charles Dera la mira con esa sonrisa de satisfacción mientras ella se arrodilla frente a él, los dedos de Jane Wilde temblando de rabia contenida al recordar lo que ese otro tipo le hizo. La polla de él ya está dura, palpitando frente a su boca, y ella no pierde tiempo en meterla hasta las pelotas, ahogándose un poco pero sin retroceder. Las lágrimas le escapan mientras chupa con furia, los labios apretados alrededor del tronco, la lengua jugueteando con el glande hinchado. Él le agarra el pelo, tirando con fuerza para marcar el ritmo, pero ella no se queja, solo gime más fuerte, el sonido ahogado por la carne que llena su garganta. Cuando ya no puede más, lo empuja contra la pared y se sube encima, el coño mojado tragándose su verga de una estocada, las paredes vaginales apretándolo como si quisieran castigarlo. Cada embestida es un golpe de venganza, los pechos rebotando con cada movimiento, los gemidos de ella mezclándose con los gruñidos de él. Jane Wilde se corre primero, el orgasmo sacudiéndola entera, pero no se detiene, sigue moviéndose hasta que él explota dentro de ella, llenándola hasta que las caderas chocan. Mientras él se derrumba contra la pared, ella piensa en cómo ese otro tipo nunca la hizo sentir así, y sonríe con satisfacción.