Himeko se deja empalar con un dildo enorme por primera vez
Esa tarde en mi habitación, con las cortinas cerradas y el corazón latiendo fuerte, supe que esto estaba mal, pero no podía parar. Kairi me miraba con esa sonrisa pícara mientras sostenía el juguete brillante, y yo solo pensaba en cómo mi coño apretado iba a recibirlo. Me tumbé en la cama, las piernas abiertas y temblorosas, sintiendo el aire frío en mi piel mojada. El primer contacto del dildo fue un choque de calor y presión, y gemí sin poder evitarlo. 'No pares', le dije, aunque sabía que esto no debería estar pasando. Kairi lo empujó con cuidado, pero yo quería más, así que arqueé la espalda y lo atraje hacia mí. 'Mételo entero, puta', le ordené, y él obedeció, hundiéndolo hasta que sentí cada centímetro estirándome. Mis gritos llenaron la habitación mientras él lo movía en círculos, rozando ese punto que me hacía perder la cabeza. En más de 20 minutos de escena, no hubo pausa: solo gemidos, sudor y el sonido húmedo de mi coño chupando el juguete. Cuando ya no aguanté más, le rogué que me follara con él hasta que me corriera, y él lo hizo, clavándolo una y otra vez hasta que el orgasmo me dejó sin aliento. '¿Ves lo puta que soy?', le dije, jadeando, mientras el dildo seguía dentro de mí, palpitando con los últimos espasmos. 'Sí, y me encanta', respondió él, sonriendo como un maldito ganador.