Fantasma cachonda se deja follar sin miedo
La chica fantasma solo lleva una camiseta corta que apenas tapa sus tetas duras y redondas, y al verle la polla dura mientras se masturba en el sofá el fantasma se le acerca con la boca bien abierta. Él no puede creer que una tipa que atraviesa paredes tenga el coño tan mojado que gotea sobre el tapete, así que la empuja contra la pared y le arranca el tanga de un tirón. Ella jadea y se agarra a su cuello mientras él la levanta en el aire, le mete los dedos en el culo para abrirla más y le clava la verga hasta el fondo sin piedad. La fantasma grita con voz ronca y le suplica que no pare, que le dé más porque su coño lo absorbe todo como un pozo negro. Él la embiste con fuerza, cada golpe de cadera hace que sus tetas reboten y su coño chupe la polla con sonidos húmedos, sucios. Ella le muerde el hombro mientras se corre sin control, los jugos le resbalan por los muslos y él acelera aún más hasta que siente que su leche espesa le llena el vientre. Cuando terminan, la fantasma flota hasta el techo riendo mientras él se queda jadeando, con la verga aún goteando y el coño de ella brillando bajo la luz de la luna que entra por la ventana. No hay duda de que los fantasmas también saben follar como putas desesperadas cuando la oportunidad se les presenta. La camiseta queda tirada en el suelo, manchada de sus fluidos mezclados, y el olor a sexo fresco inunda la habitación como un perfume barato que nadie quiere olvidar.