Dos putitas chupando mi polla como perras hambrientas
Su mirada de sumisión me encendió desde el primer segundo, arrodilladas frente a mí sin atreverse a tocarme hasta que les ordené abrir esa boquita de putas. Jessi Summers, la morena de tetas pequeñas, empezó a chupar con desesperación, tragando mi verga hasta las pelotas mientras yo le agarraba el pelo corto y la obligaba a mirarme. La rubia de pelo largo, en cambio, se resistía a obedecer, así que le di una nalgada en su culo pequeño y le dije que si no lamía bien mi polla, la dejaría sin su premio. Al final, las dos terminaron compitiendo por mi leche, gimiendo como perras en celo mientras yo las humillaba, llamándolas putas inútiles hasta que se corrieron de puro placer. Cuando terminé de correrme en sus caras, la rubia se limpió los labios con vergüenza, pero la morena lamió hasta la última gota como la perra que era.