Daniel Pitudo le parte el culo a Deboragrano sin piedad
Él no aguanta más el calor que le sube por las pelotas cada vez que ella se inclina para recoger algo del suelo, mostrando ese culo redondo y firme que lo vuelve loco desde hace semanas. La tensión entre los dos se ha vuelto insoportable, con miradas robadas en la cocina y roces "accidentales" que los dejan temblando. Hoy, por fin, no hay excusas: la agarra de la cintura y la empuja contra la pared, metiendo la mano por debajo de su falda para sentir cómo su coño ya está mojado y palpitando. Ella gime fuerte cuando él le baja las bragas de un tirón y le clava los dedos en la carne, apretándole las nalgas antes de abrirla con los pulgares. La penetra de una estocada, hundiendo su polla hasta las pelotas mientras ella grita y se arquea, las uñas marcándole la espalda. Él la levanta en el aire, empotrándola contra la pared mientras la embiste sin parar, el choque de sus cuerpos resonando en toda la habitación. Ella le suplica que no se detenga, que le dé más duro, que la llene entera, y él obedece, bombeando con furia hasta que su leche caliente le inunda el coño. Pero esto no termina aquí: la próxima vez, le va a meter por el culo sin avisar.