Compadre femboy me deja culo hecho mierda en el dormitorio
La habitación olía a sudor y lujuria, las cortinas medio corridas dejaban colarse un rayo de luz que iluminaba el cuerpo curvilíneo del femboy mientras se mordía los labios al sentir la polla entrando lenta por su culo bien apretado. Sabía que el dueño de casa podía llegar en cualquier momento, pero eso solo la ponía más caliente, gimiendo bajito para no alertar a los vecinos. Cada embestida era más profunda, la polla gruesa rozando puntos que la hacían temblar, los muslos mojados de excitación y los dedos clavados en las sábanas. Él susurraba obscenidades al oído, prometiendo llenarle el culo de leche espesa si seguía gimiendo así, mientras ella arqueaba la espalda para recibirlo hasta el fondo. El sonido de la puerta de entrada hizo que ambos se congelaran, conteniendo la respiración, pero el miedo solo avivó el fuego. Las caderas chocaban con fuerza, los testículos golpeando contra su piel sudorosa, hasta que él gruñó y descargó toda su leche en el agujero caliente que tanto lo apretaba. Justo cuando el orgasmo los sacudía, un golpe seco en el pasillo los hizo saltar, pero ya era tarde...