Andressa grita como una loca mientras la clavo con mi verga
Agarré a Andressa de esos muslos gruesos y la tiré sobre la cama, sus tetas perfectas rebotando mientras le abría las piernas de una patada. Esa gata llevaba semanas restregándome en la cara que su ex le daba mejor que yo, así que ahora iba a demostrarle quién mandaba en su coño apretado. Le bajé el tanga de un tirón, el elástico dejando una marca roja en su piel morena, y le hundí los dedos hasta hacerla gemir como una perra en celo. 'Te vas a arrepentir de haberte burlado de mí', le susurré al oído mientras mi polla dura como piedra le rozaba el culo tatuado. Empecé a embestirla sin piedad, cada envión haciendo chocar sus nalgas contra mis caderas, el sonido húmedo de su concha mojada llenando la habitación. Andressa se retorcía, sus uñas dejándome marcas en la espalda mientras me pedía que la penetrara más fuerte. 'Quiero que te corras dentro de mí', gimoteó, pero no iba a darle el gusto tan rápido. La puse a cuatro patas y le metí la verga hasta que sus temblores me avisaron que estaba al borde, entonces le agarré el pelo y le di dos estocadas brutales que la hicieron gritar mi nombre. Solo entonces, cuando su culo perfecto se contrajo alrededor de mi polla, me dejé ir hasta llenarle el útero con mi leche caliente. 'Ahora sí sabes quién es tu macho', le dije mientras se derrumbaba en la cama, sus tetas sudorosas subiendo y bajando con cada respiración.