Alisson con un culo que no para de rebotar
Alisson llegó al set con ese culo redondo y prieto que parecía pedir a gritos que alguien lo agarrara fuerte, y cuando se agachó para dejar caer sus tetas sobre el sofá, no pudo resistirse más. El director le ordenó que se pusiera de espaldas, con las manos en el suelo y las piernas abiertas, y al ver ese coño bien depilado y brillante de excitación no pudo evitar sacar la polla dura que llevaba horas palpitando bajo el pantalón. Primero le rozó el clítoris con la punta, haciéndola gemir y arquear la espalda, pero ella quería más, así que le ordenó que la empotrara sin piedad por detrás, agarrándola de las caderas mientras sus nalgas se sacudían al ritmo de cada embestida profunda. Los sonidos húmedos de su coño mojado se mezclaban con los gritos de Alisson, que no paraba de suplicar que no se detuviera, que le diera más duro, que la hiciera correrse en su polla gruesa. Cada envite le sacaba un chorro de sus jugos calientes que resbalaban por sus muslos, y cuando por fin la llenó con su leche espesa, ella se corrió con espasmos que le recorrieron todo el cuerpo, dejando su culo temblando como gelatina bajo las manos del tipo que la había dejado más satisfecha que nunca. La cámara captó cada gota de sudor cayendo por su espalda, cada gemido ahogado cuando él le dio una palmada en el culo que dejó marca, y cómo al final, exhausta pero sonriente, se dejó caer sobre la cama con las piernas aún temblorosas y el coño bien abierto, pidiendo más aunque ya no pudiera soportarlo.