Universitaria cachonda se masturba en casa con los dedos
Nada más llegar de la uni se quita los zapatos y corre al baño para dejar el cuerpo temblando. Se baja los leggins ajustados que le marcan el culo prieto y se sienta en el borde de la cama con las piernas bien abiertas, mostrando un coño depilado que ya está empapado. Se pasa la mano por la barriga plana y se muerde el labio inferior mientras se mete dos dedos gruesos dentro, sintiendo cómo el jugo le corre por los muslos al ritmo de sus gemidos ahogados. Se retuerce el pelo largo y negro con la otra mano mientras se frota el clítoris hinchado, imaginando que es la verga de algún chico que la empotra contra la pared del dormitorio. El sujetador de encaje le aprieta las tetas grandes y blandas que saltan cada vez que se arquea, y el olor a sudor mezclado con su perfume barato le sube por la nariz haciéndola más loca. Se corre la primera vez con un espasmo que le eriza la piel, pero no para ahí: sigue frotándose con más fuerza, esta vez metiéndose tres dedos hasta el fondo mientras se corre otra vez, dejando manchas húmedas en las sábanas blancas. Se quita el top de tirantes y se toca las tetas con las manos sudorosas, pellizcándose los pezones rosados que se le ponen duros como piedras al sentir el aire acondicionado. Entre gemidos y resoplidos, se corre una tercera vez mientras se imagina que un chico flaquito pero con una verga gruesa le está metiendo hasta la garganta, ahogándose con sus propios gritos de placer. Al final se queda tirada en la cama, con el coño brillando bajo la luz de la lámpara, los muslos pegajosos y una sonrisa de satisfacción que no se le borra ni cuando suena el timbre de la puerta.