Te dejo mirar mientras la empalo a mi novio
Ella ya me había advertido que le encantaba que la observaran mientras se lo metía a golpes, pero nunca pensé que me dejaría grabar cada gemido ahogado que se le escapa cuando su novio le clava la polla hasta el fondo. La primera vez que lo vi penetrarla con fuerza, con sus tetas rebotando en cada embestida, su coño bien mojado chorreando por cada sacudida, me puse tan duro que casi me corro en los pantalones solo de ver cómo ella se agarraba a las sábanas gritando que no podía más. Él, con esa sonrisa de macho dominante, le ordenó que se callara chupándole un pezón mientras le ensanchaba el culo con cada envite, haciendo que su coño se abriera como una flor al sol. La muy puta gemía con voz ronca pidiendo más, con los muslos temblorosos y las uñas clavadas en el colchón, mientras yo no podía apartar la vista del dildo que él le metía por el culo al mismo ritmo que la llenaba de leche caliente. Cada vez que él le decía 'aguanta, zorra, que esto recién empieza', ella respondía con un chillido agudo y un espasmo que le sacudía todo el cuerpo, con su coño empapando las sábanas mientras su novio le dejaba el coño rojo y palpitante de tanto follar. La cámara captó cómo él le sujetaba las muñecas contra la almohada, le escupía en los labios antes de besarla con violencia y le metía la polla hasta la garganta mientras ella se corría en espasmos, con sus fluidos resbalando por las piernas. El sonido de los cuerpos chocando, de sus gemidos mezclados con los jadeos de él al correrse dentro de ella, era tan intenso que casi me hace perder la cabeza. Cuando al final él se desplomó sobre su espalda sudorosa, con la polla aún goteando leche, ella solo atinó a susurrarle al oído que quería repetirlo otra vez, pero esta vez con más juguetes, más humillación y mucho más dolor bueno. La escena quedó grabada para siempre, con sus cuerpos entrelazados, el olor a sexo flotando en el aire y el eco de sus orgasmos resonando en mis oídos como la mejor banda sonora de una follada que he visto en mi vida.