Steven Hard reta a Coral a una mamada profunda hasta vomitar
Steven Hard tenía la polla dura como roca cuando le lanzó el reto a Coral: si podía aguantar su garganta hasta el fondo, le daría lo que quisiera. La latina de piernas torneadas se arrodilló con una sonrisa de puta, desafiándolo a ver si realmente podía con ella. Agarró su verga gruesa con ambas manos y se la metió hasta las pelotas de una sola vez, ahogándose en su propia saliva mientras sus ojos lagrimeaban. Sus labios carnosos se estiraban al máximo alrededor del grosor, y los gemidos guturales salían entrecortados cada vez que su naríz chocaba con el pubis rasurado de Steven. Coral lo sacó un segundo para tomar aire, escupiendo un chorro de baba y mirándolo con fuego: «¿Así no puedes, macho?». Volvió a empalarse de golpe, tragando el miembro entero hasta que le dolió la garganta, los mocos le corrían por la barba mientras Steven le agarraba el pelo y le follaba la boca con embestidas secas. La saliva manchaba sus tetas pequeñas y el sonido de sus arcadas llenaba la habitación, pero ella no se rendía. «¿Te gusta que te ahogue tu polla, cabrón?». Con un último empujón, Steven le mantuvo la cabeza clavada contra su pelvis hasta que Coral tosió, vomitando un poco de leche espesa sobre sus muslos. Cuando la soltó, la latina jadeó, limpiándose la boca con el dorso de la mano y riéndose: «Parece que al final tú fuiste el que no pudo.»