Joven afortunado disfruta el freeuse con sus roommates putas
Te voy a contar cómo fue mi día cuando me di cuenta de que mis compañeras de piso, Jane y Minxx, llevaban semanas mirándome con esa sonrisita de 'lo quiero todo'. Ellas, con sus cuerpos de diosas adolescentes, sabían que yo no podía resistirme, y empezaron a ponerme a prueba con sus shorts ajustados y blusas transparentes. Cada vez que me las encontraba en el pasillo, se rozaban contra mí, sus tetitas firmes rozando mi brazo, sus coños ya húmedos rozando mi polla dura. Un día, cuando llegué a casa, las dos estaban en el sofá en tanga, chupándose los dedos mientras me miraban fijamente. '¿No quieres probar lo que tienes enfrente, perrito?', dijo Jane, abriendo las piernas para mostrarme su coño rosado y goteando. Minxx se arrodilló frente a mí, sacando mi verga de los pantalones y metiéndosela hasta la garganta con sus labios carnosos. Gemí como un animal cuando Jane se subió a mi polla, cabalgando con fuerza mientras sus tetas saltaban. La volteé y se la metí por atrás, sintiendo cómo su culo prieto apretaba mi erección. Minxx se acurrucó bajo nosotros, chupándome los huevos mientras Jane gritaba de placer. Cuando ya no aguanté más, explote dentro de ella, llenándola hasta que suculento jugo empezó a resbalar. Ahora, cada vez que las veo, pienso en cómo sus cuerpos esbeltos me hicieron perder la razón.