Sesión interracial con tres putas que no paran de gemir
Te voy a contar cómo tres mujeres como yo le demostraron a Lucas Frost que una polla negra no es suficiente para callarnos. '¿Crees que puedes manejar a tres mujeres a la vez?', le dije mientras me agarraba las tetas y le mostraba el coño mojado. Él se rio, pero en cuanto le clavé las uñas en la espalda y le mordí el cuello, supo que esto no sería un juego. Kira Noir se arrodilló y le metió la polla hasta las pelotas en la boca, chupando con tanta fuerza que hasta los huevos le vibraban. Yo me puse a horcajadas sobre su cara, frotando mi coño en su boca mientras él me lamía como si fuera su última comida. Nia Nacci, esa zorra, se montó en su verga de una estocada, gimiendo tan fuerte que las paredes temblaron. Lo cabalgó como una amazona, moviendo las caderas en círculos hasta que él no pudo aguantar más y me llenó la boca de leche. Pero no nos detuvimos ahí: lo empujamos contra la pared y lo follamos por turnos, turnos, hasta que sus piernas temblaron y tuvo que pedir clemencia. La próxima vez, traeré a más amigos y veremos si sobrevive.