Rubia chupa verga gruesa hasta ahogarse
La rubia con ojos azules llegó a la fiesta con ese vestido ajustado que le marcaba cada curva, pero lo que más llamó la atención fue cómo se le notaban los pezones duros bajo la tela fina. Él, un moreno de cuerpo marcado con polla monstruosa, no pudo resistirse y la arrastró al baño para que probara lo que tanto le había prometido. Le agarró la nuca con fuerza mientras le susurraba al oído lo puta que estaba por ese trozo de carne palpitante que le colgaba entre las piernas. Ella, sin dudarlo un segundo, se arrodilló frente a él y empezó a lamerle la punta con esa lengua rosada que tenía, saboreando el líquido pre seminal que ya le escurría por la verga hinchada. El moreno no aguantó ni medio minuto antes de empalarla la boca sin piedad, metiéndosela hasta la garganta mientras ella jadeaba con los ojos llorosos y la saliva resbalándole por la barbilla. Cada embestida le llegaba hasta el fondo de la garganta, ahogándola con ese tronco de carne que le llenaba la boca por completo, y él no podía evitar gemir cada vez que notaba cómo le temblaban los labios alrededor de su verga. A ella le encantaba sentir cómo se le ponía la nuca roja de la fuerza con que él la sujetaba, mientras le escupía en la verga para que le resbalara mejor al tragársela entera. Entre arcadas y babas, siguió chupándosela con esa mirada de perra sumisa que tanto lo excitaba, hasta que él le agarró la cabeza con las dos manos y se la clavó sin aviso, haciendo que por fin se corriera con un chorro espeso que le llenó la garganta y le hizo tragar cada gota sin dejar escapar ni una. Cuando por fin la soltó, ella se quedó ahí, con los labios rojos y brillantes, jadeando y tosiendo mientras se limpiaba la saliva con el dorso de la mano, deseando que pronto le diera otra oportunidad para volver a ahogarse con esa verga gigante que tanto la volvía loca.