Puta pelirroja se come la polla hasta ahogarse gritando
Desde que la vio empotrarla contra la pared del estudio Danny no podía sacársela de la cabeza, y ahora la cabrona pelirroja le suplica que le reviente el coño a hostias mientras se le escurre la baba por los labios pintados de rojo. La muy zorra se arrodilla en el suelo del camerino con la falda remangada hasta la cintura dejando ver que el tanga blanco ya está empapado de sus propios jugos, y sin mediar palabra se lanza a chuparle la polla gruesa y reluciente como si llevara semanas sin probarla. Danny le agarra la cabeza con fuerza para hundírsele hasta la garganta mientras la puta gime con los ojos llenos de lágrimas, el carmín corrido y la lengua enredada en el tronco palpitante, pero ni así se detiene: quiere tragársela toda, hasta que le ahogue con sus propios gemidos ahogados y la leche le inunde las amígdalas. Él le escupe en la cara y le exige que le masturbe los huevos apretados mientras le lame el perineo con movimientos lentos y obscenos, sintiendo cómo se le eriza la piel sudorosa de la pelirroja, que no para de babearle el tronco como si fuera un chicle. Sin piedad, Danny la levanta de un tirón por el pelo y la empotra contra el espejo roto del camerino, donde la muy zorrita se retuerce con las tetas apretadas contra el cristal empañado mientras él le mete dos dedos en el coño empapado y le revuelve el clítoris hinchado con movimientos brutales. Ella jadea como una perra en celo, le suplica que le folle el culo sin lubricante mientras le escupe en las nalgas redondas y le clava las uñas en los muslos, pero Danny prefiere destrozarle el coño a lametones antes de clavársela hasta el fondo. La muy guarrona se corre con un chillido agudo cuando él le mete la lengua en el culo mientras le da palmadas en el coño mojado, y antes de que pueda recuperarse, Danny la gira y la empala contra su escritorio de madera con una embestida que le levanta las piernas del suelo. Los golpes de cadera son tan fuertes que el mueble cruje, los pechos de la pelirroja rebotan al ritmo de cada embestida y los jugos le resbalan por los muslos mientras ella jadea como una posesa, pidiendo más aunque ya no pueda articular palabra. Cuando Danny siente que el orgasmo le quema los huevos, la sujeta del cuello y le dispara la leche caliente directamente a la cara, cubriéndole los labios, la nariz y hasta los ojos mientras la muy hija de puta se lame los restos del semen que le cae por las mejillas con una sonrisa de satisfacción. La escena termina con Danny limpiándose los restos de corrida de la polla en el pelo enmarañado de la pelirroja, que sigue gimiendo y goteando coño mientras se lame los labios como si acabara de probar el mejor manjar del mundo.