Polla gigante destroza coño con embestidas brutales
La polla enorme de Quinton James se clavaba una y otra vez en el coño empapado de Willow Ryder sin piedad, haciendo que gimiera como una perra en celo. Sus tetas rebotaban salvajes con cada embestida profunda mientras él le agarraba las caderas con fuerza, hundiendo hasta la base su verga gruesa y palpitante. Ella no podía más que jadear y arañar las sábanas, su coño devorando cada centímetro de esa carne dura que la partía en dos. Quinton escupió en sus dedos y le masajeó el culo con saliva, preparándola para algo más bestia, mientras sus gemidos se mezclaban con los sonidos húmedos de la follada. Cuando le lamió los huevos antes de hundírselos hasta la garganta, Willow no pudo evitar correrse al instante, su coño contrayéndose como una loca alrededor de esa polla que la llenaba por completo. Él no se detuvo ni un segundo, sacándola solo lo justo para escupirle en el culo y empalarla de nuevo con más furia, esta vez metiéndole dos dedos en la boca para que los chupara mientras la destrozaba por detrás. Los sonidos de carne chocando contra carne resonaban en la habitación, junto con los gritos ahogados de Willow, que ya no sabía si pedía más o suplicaba clemencia. Quinton le agarró los tobillos y se la llevó al borde de la cama, levantándole las piernas bien altas para clavársela con toda la rabia que llevaba dentro, su verga golpeando ese punto que la hacía delirar. Cuando por fin se corrió dentro de ella, descargando una carga espesa y caliente que se le escurría por las piernas, Willow solo pudo gemir con los ojos en blanco, su cuerpo temblando como gelatina después de tanto placer brutal.