Policía cachondo sorprende a una puta en pleno servicio y la empotra
—'¿Te gusta que te paguen por esto, zorra?'— le susurró el policía mientras se ajustaba el cinturón, sabiendo que esto estaba mal pero que no podía parar. Annika, la rubia de 18 años, se mordió el labio cuando sintió su polla dura rozando su culo ya mojado, aún con el semen del cliente anterior goteando entre sus muslos. El uniforme azul le daba un aire de autoridad que la excitaba más de lo que quería admitir, y cuando él la giró de golpe contra la pared, sus tetas rebotaron con cada embestida. —'Abre más las piernas, puta, que esto no es un servicio, es un castigo'— gruñó él mientras le agarraba las caderas para hundirse hasta las pelotas en su coño apretado. Annika gimió como una perra en celo, sintiendo cómo cada centímetro de su verga la llenaba sin piedad, mientras sus uñas se clavaban en la pared. En más de 20 minutos de escena, él la folló en todas las posiciones: de perrito, a cuatro patas, y hasta en la cama donde la hizo montarlo como una amazona salvaje. Cuando finalmente se corrió, lo hizo dentro de ella, llenándola de leche caliente hasta que su vientre se tensó. —'La próxima vez te voy a esposar'— le advirtió él, limpiándose la boca mientras ella seguía temblando, sabiendo que esto no había terminado. La próxima vez, la cosa se pondría mucho más sucia.