Zoey Reyes empapa su coño en un POV de paja y corrida
La habitación estaba oscura, solo iluminada por el brillo de la pantalla del celular, con mi coño ya mojado antes de que Joe siquiera me tocara. Me retorcí en la cama, desafiándolo con una sonrisa pícara: '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a hacer?'. Él no sabía que yo ya había ganado, porque mi mano experta lo iba a dejar temblando en menos de 12 minutos de escena. Me incliné sobre su polla dura, sintiendo cómo latía contra mi palma, y empecé a masturbarlo con movimientos lentos, disfrutando cada gemido que escapaba de sus labios. '¿Así quieres que te la chupe, o prefieres que me la trague entera?', le pregunté, lamiendo el glande con la punta de la lengua. Él jadeó, pero yo no iba a dejar que ganara tan fácil. Apreté sus huevos con la otra mano, sintiendo cómo se tensaban, y aceleré el ritmo hasta que su respiración se volvió irregular. 'No te corras todavía, guapo', le advertí, pero ya sabía que no aguantaría. Cuando por fin se vino, fue en mi boca, y yo me tragué cada gota con una sonrisa victoriosa. '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte', le dije, limpiándome los labios con el dedo. Él solo pudo reírse, derrotado pero satisfecho.