Zoey Uso desafía a Van Wylde a llenarla de leche
Zoey Uso no se conformaba con que Van Wylde la tratara como a cualquier otra. Esa noche, con su cuerpo tatuado brillando bajo las luces, se plantó frente a él y le lanzó el reto: “¿Crees que puedes hacerme gemir más fuerte que Valentine Vixen?”. Él, con esa sonrisa de quien ya ha ganado antes, aceptó el desafío. La escena empezó con un masaje lento en su culo redondo, sus dedos hundiéndose en la carne firme antes de que su lengua trazara círculos sobre el piercing de su pezón. Zoey arqueó la espalda, sus uñas clavándose en los hombros de él mientras su coño se mojaba al ritmo de los gemidos que escapaban de su garganta. Van Wylde no perdió tiempo: su polla gruesa entró de una estocada, haciendo que Zoey gritara, pero ella no se rindió. Lo montó con furia, sus caderas chocando contra las de él, exigiendo más. Cuando él la volteó y la penetró desde atrás, sus manos apretando sus nalgas, Zoey mordió la almohada para ahogar los gritos, pero su mente ya estaba ganando la batalla. Cada embestida la acercaba al orgasmo, pero ella se negaba a ceder primero. Al final, fue Van Wylde quien no aguantó más: se corrió sobre su espalda, su leche blanca marcando su piel como una bandera de rendición. Zoey sonrió, sabiendo que, aunque él había ganado esta ronda, ella ya planeaba la revancha.