Miku se empotra hasta quedar bien mojada
Desde que entró en ese maldito servidor de Roblox la tipa no paraba de buscar pelea ni de enviar mensajes sucios por el chat. Cada vez que se le atravesaba su puto culo en pantalla, él no podía evitar excitarse como un animal. La primera vez que la vio mover las caderas en círculos con ese body ajustado, supo que iba a acabar dentro de ella sin importarle nada. Le clavó los dedos en la cintura y la empujó contra la pared del juego, sintiendo cómo su coño empapado se abría sin pudor. Ella gimió como una perra en celo cuando la polla enorme le entró por completo, estirando sus paredes hasta hacerla gritar. El sonido de los golpes húmedos de sus cuerpos chocando resonaba en cada embestida, mientras él le mordisqueaba el cuello y le arrancaba gemidos ahogados. Miku se retorció como una zorra en celo, rogando por más profundidad hasta que sus piernas temblaron al sentirlo correrse dentro con un gruñido animal. La corrida espesa le resbaló por los muslos mientras él seguía empotrandola sin piedad, hasta que ambos quedaron exhaustos y sudorosos sobre el suelo virtual. El juego no importaba ya, solo quedaban los jadeos entrecortados y el olor a sexo que inundaba la habitación.