Mi instructor de manejo me empotró con su polla negra y me llenó de leche
Ese día en el auto escolar, Charles Neptune me miró con esa sonrisa de saber que me tenía dominada. Me ordenó que me arrodillara frente a él y me chupara la verga entera, sin dejar ni un centímetro fuera. Mis labios se estiraron alrededor de su polla gruesa mientras él me agarraba del pelo, marcando el ritmo. Después me puso a cuatro patas sobre el asiento, con mis botas altas apoyadas en el respaldo, y me penetró de una estocada hasta hacerme gritar. Cada embestida me hacía chocar contra el volante, el sonido de mi coño mojado rebotando contra su cadera llena de tatuajes. Cuando me ordenó correrme, no pude evitar que mis jugos le chorrearan por los muslos. Luego me dio vuelta, me abrió las piernas y me llenó el coño de leche caliente mientras me decía: '¿Ves lo bien que te sientes cuando obedeces?'