Profesora interracial en casa con Rafinha y Sharisex
Te voy a contar cómo empecé a jugar con él, a provocarlo sin piedad, hasta que ya no aguantó más. Todo empezó con un mensaje mío, una foto en ropa interior que le mandé para ver cómo reaccionaba. Rafinha no podía quitarme los ojos de encima, y cuando me acerqué, rozando mi cuerpo contra el suyo, su polla ya estaba dura como una roca. Le susurré al oído que si quería verme desnuda, pero primero tenía que demostrarme lo bien que la chupaba. Sharisex se arrodilló y me comió el coño como un puto experto, con su lengua deslizándose por mis labios mojados mientras yo gemía y le agarraba del pelo. Luego me empotró contra la pared, clavándome su verga hasta que mis muslos temblaban. Cada embestida me hacía gritar más fuerte, sintiendo cómo su polla entraba y salía de mi coño apretado. Cuando ya no pudo más, se corrió en mi boca, llenándome hasta que el semen goteó por mi barbilla. Al terminar, su camisa blanca quedó manchada de mi maquillaje corrido, y mi tanga negro yacía tirado en el suelo, empapado de lo mojada que me había dejado.