Mehosnawy se clava un dildo en el culo mientras alguien podría entrar
Eran las tres de la tarde y el apartamento estaba en silencio, pero yo no podía dejar de pensar en el riesgo de que mi marido llegara temprano. Mehosnawy me miraba con esa sonrisa traviesa mientras deslizaba el dildo por mi espalda, sus dedos rozando mi piel sudorosa. Sabía que si nos pillaban, sería un escándalo, pero el peligro solo me ponía más caliente. Me mordí el labio cuando el juguete empezó a empujar contra mi culo, sintiendo cómo se abría paso entre mis nalgas. Gemí en voz baja, tapándome la boca con una mano mientras ella lo hundía más, sintiendo cada centímetro grueso estirándome. Escuché un ruido en el pasillo y me congelé, pero Mehosnawy solo sonrió y aceleró el ritmo, empujando el dildo hasta que mis muslos temblaron. Cada embestida me acercaba más al borde, mi coño chorreando de excitación mientras ella me follaba con fuerza, sus dedos jugando con mi clítoris. El sonido de la puerta principal me hizo saltar, pero antes de que pudiera reaccionar, Mehosnawy me dio una palmada en el culo y me penetró con toda su fuerza, haciendo que el dildo se clavara hasta el fondo. No pude evitar gritar, pero ella me tapó la boca con su mano libre, sus ojos brillando de lujuria mientras me follaba sin piedad. Sentí cómo el orgasmo me recorría, mi cuerpo convulsionando mientras ella seguía embistiendo, el dildo entrando y saliendo de mi culo con un sonido húmedo. Justo cuando estaba a punto de correrme, escuché pasos acercándose y me quedé paralizada, pero Mehosnawy no se detuvo, empujando el dildo con fuerza hasta que exploté en un orgasmo violento, mi cuerpo temblando de placer mientras ella seguía follándome sin piedad.