La rubia de medias se reta a un orgasmo con su vibrador
Gimiendo como una perra en celo, Anya se quitó las medias lentamente mientras se retaba a ver si yo aguantaba mirarla empalarse con ese juguete. Con su coño rosado chorreando, se acomodó frente a mí, desafiándome con los ojos mientras se clavaba el vibrador hasta que las caderas le temblaron. Cada vez que su clítoris rozaba el plástico, soltaba un gemido más agudo, y yo ya no aguantaba más verla así. Le agarré las tetitas pequeñas y las apreté mientras ella aceleraba el ritmo, la polla me latía como loca al ver cómo su cara se contraía de placer. La rubia se corrió como una loca, los muslos le temblaban y el jugo le bajaba por los muslos, y yo le recordé que la próxima vez no sería tan fácil para ella. La próxima, le meteré la verga hasta que no pueda ni respirar.