Bruneta en acción se come la polla de pie y en 69
Desde que la rubia natural entró en el estudio con sus tetas pequeñas y ese culo bien prieto, Ryan no pudo quitarle los ojos de encima mientras se mordía el labio inferior. Ella se tiró sobre él como una perra en celo, agarrándole la polla dura como una piedra y metiéndosela hasta la garganta sin avisar, ahogándose pero sin soltar ni un segundo. Ryan la agarró por la nuca y la empotró contra la pared, levantándola en peso para que sus coños se rozaran y sus gemidos se mezclaran en el aire cargado de sudor. Ella jadeaba como una loca, con los pezones duros y el coño ya empapado antes incluso de que él le metiera los dedos, jugando con su clítoris mientras le chupaba la polla como si no hubiera mañana. Ryan la volteó de golpe, poniéndola a cuatro patas sobre la mesa de maquillaje, donde sus tetas naturales rebotaban cada vez que él se la clavaba por detrás con embestidas brutales que le hacían gritar de placer. El vibrador que él le había metido antes se le cayó de los coños al moverse, pero eso solo la excitó más, sintiendo cómo el metal se le clavaba en las paredes internas mientras él la follaba sin piedad. Ryan la levantó en peso otra vez, esta vez para que ella se apoyara contra su pecho, y en esa posición de perrito de pie, le metió la polla hasta el fondo mientras con una mano le apretaba los pechos y con la otra le sobaba el culo enrojecido. Ella no podía parar de gemir, con la boca llena de su verga palpitante, lamiéndole los huevos mientras él le escupía en el coño y luego se lo follaba con saña, sintiendo cómo su corrida le quemaba por dentro. Cuando ya no pudo aguantar más, Ryan la dejó caer de espaldas sobre la alfombra, le abrió las piernas de par en par y se la empotró con tanta fuerza que ella sintió cómo su polla le llegaba hasta el estómago, ahogándola en un gemido prolongado. Él le agarró las tetas con fuerza mientras se corría dentro, llenándole el coño de leche caliente que le resbalaba por las piernas, y ella, exhausta y satisfecha, se lamió los labios mientras seguía moviendo las caderas como si no hubiera terminado.