La roommate asiática se deja chupar el coño mientras se masturba
La roommate asiática siempre andaba en ropa interior ajustada, mostrando ese culito redondo y esas tetas pequeñas pero firmes que me ponían la polla dura cada vez que la veía. Un día la pillé masturbándose en el sofá, con las piernas abiertas y los dedos hundidos en su coño mojado, gimiendo bajito mientras se frotaba el clítoris. No pude resistirme y me arrodillé frente a ella, separándole más las piernas para hundir mi lengua en su raja caliente. Ella jadeó fuerte al sentir mi boca chupando su coño, arqueando la espalda mientras mis dedos le apretaban las tetas. La puse a horcajadas sobre mi cara, obligándola a cabalgar mi lengua mientras le lamía el coño hasta dejarla temblando. Luego la giré y la empotré contra el sofá, metiéndole la polla por detrás mientras ella gritaba de placer. Sus gemidos se volvieron más fuertes cuando le agarré el pelo y le di nalgadas, sintiendo cómo su coño apretaba mi verga cada vez que la embestía. Al final, la hice arrodillarse y le corrí toda la cara, llenándole los labios de leche caliente mientras ella se lamía los restos. Quedó exhausta, con el cuerpo cubierto de sudor y el coño bien follado, pero con una sonrisa de satisfacción que prometía más.