Kriss Kiss chupa una polla enorme en la playa prohibida
Nunca pensé que me atrevería a hacer algo así, pero al ver a Rico Hugi con ese cuerpo musculoso y esa mirada de depredador, mi coño empezó a mojarse sin remedio. La arena nos rodeaba, el sol quemaba, y cualquier podía pillarnos, pero eso solo me ponía más caliente. Me arrodillé frente a él, su verga gigante brillando bajo la luz del mediodía, y la empecé a chupar con ganas, sintiendo cómo la saliva se mezclaba con mis gemidos. No podía creer lo profundo que me la metía, hasta que las caderas chocaron contra mi cara y casi me ahogaba con cada embestida. Me encantaba sentir su leche espesa inundando mi garganta, sabiendo que esto era sucio, que no debíamos, pero no tenía fuerza para detenerlo. La emoción de que alguien pudiera descubrirnos me volvía salvaje, mordiendo su polla, masajeando sus huevos, gimiendo como una puta descontrolada. Al final, cuando se corrió en mi boca, vi cómo su rostro se tensó de placer, sus ojos cerrándose mientras yo tragaba hasta la última gota. Sabía que esto estaba mal, pero no quería que terminara nunca.