La madrastra rubia lo reta a aguantar su cuerpo de infarto
Carolina no aguanta más las miraditas que le lanza su hijastro cada vez que pasa por el pasillo con esos jeans ajustados marcando su culo redondo. Hoy decide tomarse la revancha: se sienta en su regazo, le desabrocha el pantalón y le muestra lo que ha estado imaginando. Él la agarra de las caderas y ella se frota contra su polla dura, gimiendo mientras se masturban juntos. Carolina le susurra al oído que no cree que pueda aguantar lo que viene, pero él le responde que va a hacerla rogar. Ella se levanta, se quita las bragas y se sienta sobre su cara, frotando su coño mojado contra su boca mientras él la lame con desesperación. Luego se gira, se inclina y le clava su polla hasta las pelotas, moviendo las caderas con fuerza mientras grita. Él la agarra del pelo y la empuja más fuerte, haciendo que sus tetas grandes reboten con cada embestida. Carolina jadea, le clava las uñas en la espalda y le exige que la folle más duro. Él la voltea, la pone de perrito y le mete los dedos en el culo mientras la penetra por detrás, haciendo que su coño chorreante se apriete alrededor de su verga. Ella grita, se corre en su polla y él le llena el coño con su leche caliente. Al terminar, ella se gira y le dice con una sonrisa pícara: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a esto.'