Japonesa de 20 años se deja llenar la boca de leche
La dulce y esbelta japonesa, con sus labios pintados de rojo intenso y esos ojos que prometen pecado, no puede resistirse cuando el tipo maduro le agarra la nuca con fuerza y le mete hasta el fondo su verga gruesa y palpitante. Ella abre bien la boquita, chupa con avidez el glande hinchado mientras sus tetas pequeñas y firmes se balancean al ritmo de cada embestida que le da en la garganta, sintiendo cómo se le escapa un gemido ahogado entre la saliva espesa que le resbala por la barbilla. El cabrón le agarra de las caderas con sus manos grandes y la obliga a sentarse sobre su regazo, frotándole el coño mojado contra el muslo mientras le susurra al oído lo putita que es, cómo le gusta que le llenen la boca hasta rebosar. Ella, con una sonrisa traviesa, le baja el pantalón y le saca la polla a golpes de venas que late con desesperación, lamiéndole los huevos antes de metérsela toda en la boca otra vez, tragando hasta que le tocan las amígdalas mientras sus mejillas se hunden por el esfuerzo. El tipo le agarra del pelo con saña y la empala más rápido, sintiendo cómo ella se corre sin necesidad de que le toquen el clítoris, solo con que le llenen la garganta de leche caliente y espesa que le escupe por las comisuras cuando no puede aguantar más. La japonesa, con los labios brillantes y la mirada perdida, se deja hacer, disfrutando cada segundo mientras le chupa hasta dejarla bien limpia, tragando cada gota que le sale del rabo con una sonrisa de satisfacción y unos gemidos que le salen desde lo más hondo del pecho.