Jadekink domina a su novio en la bañera con venganza
Jadekink no perdonó esta vez. El agua tibia de la bañera apenas cubría nuestros cuerpos cuando le clavé las uñas en la espalda, marcando territorio como una perra celosa. Él había mirado a otra, y ahora mi coño mojado le iba a enseñar lo que era el dolor mezclado con placer. Le obligué a arrodillarse frente a mí, con la polla dura apuntando a mi boca, y le escupí antes de chupársela como si fuera la última vez. Cada gemido suyo era un recordatorio de que yo mandaba ahora. Lo monté a horcajadas, sintiendo cómo su verga entraba hasta las pelotas mientras le azotaba el pecho. JadeKink no era solo mi nombre, era mi arma. Le di la vuelta y lo empotré contra los azulejos, metiéndosela por detrás con furia, disfrutando cómo su culo apretado cedía a cada embestida. Le susurré al oído que esto era por su traición, mientras él se corría dentro de mí, temblando. No hubo palabras después, solo el sonido del agua salpicando contra el suelo.