Hazel usa cada agujero para dejar seco a Vince
—Si no te callas, te voy a llenar la boca de algo mejor que palabras— susurra Vince mientras Hazel se lame los labios, desafiándolo con esa mirada de puta insaciable que lleva usando desde que le mandó esa foto en tanga. La milf rubia no ha parado de provocarlo toda la tarde: rozando sus tetas falsas contra su brazo, dejando que el tanga se le vea cada vez que se agacha, enviándole audios jadeando en el baño. Vince ya no aguanta más y la empuja contra la pared, metiendo la mano bajo su falda para sentir cómo el coño le chorreaba de lo mojada que estaba. Hazel gime cuando él le arranca el tanga de un tirón y le clava los dedos hasta que le tiemblan las rodillas. La levanta en peso y la sienta sobre su polla, entrando de una estocada que la hace gritar. Vince la empotra contra la pared mientras ella rebota, sus tetas de silicona saltando con cada embestida. Cuando ya no puede más, la gira y la pone a cuatro patas, penetrándola por detrás mientras le agarra las caderas con fuerza. Hazel se corre gritando, pero Vince no para: saca la polla, se corre sobre su culo perfecto y ve cómo la leche blanca se mezcla con el sudor de su espalda. Charles Dera, que ha estado mirando todo el tiempo, se acerca y le da una palmada en el culo a Hazel, que se estremece al sentir el contacto. Vince solo sonríe, satisfecho de haberla dejado temblando.