Gumi Nijiiro chupa y traga en escena casera de 13 minutos
Te voy a contar cómo empezó todo: él no dejaba de mirarme con esos ojos de perro en celo, como si supiera que no aguantaría mucho más. Llevaba días lanzándome miradas de reojo, rozándome el culo cuando pasaba, respirando fuerte cada vez que me inclinaba para recoger algo. La tensión se volvió insoportable hasta que una noche, sin avisar, me tomó de la mano y me llevó a la cama. No hubo preámbulos: me arrodillé frente a él, sintiendo su polla dura como roca contra mis labios. Empecé a chuparla despacio, saboreando cada gota de líquido pre seminal que brotaba, mientras él gemía y me agarraba del pelo. Cuando ya no pudo más, me la metió hasta las pelotas de una sola embestida, haciendo que me atragantara con su verga gruesa. No paró hasta que su leche caliente me llenó la boca entera, y yo la tragué toda como una buena puta hambrienta. Te gustaría estar en su lugar, ¿verdad?