Follando al compañ_ero de mi hijastro con su polla gigante
El sonido de sus gemidos rebotaba en las paredes mientras me agarraba las nalgas con fuerza, clavándome los dedos hasta dejar marcas. Desde que lo vi en clase, supe que esa verga gruesa no podía quedarse sin probar, pero me hice la difícil: fotos en ropa interior ajustada, rozándome contra él en el pasillo, enviándole mensajes que lo volvían loco. Hoy por fin se rompió el control, y David Tout no pudo aguantar más al verme con mis medias rotas y el coño chorreando. Me empotró contra la pared, metiendo esa polla hasta las pelotas mientras yo le arañaba la espalda, gritando que me partiera en dos. Cada embestida me hacía sentir más sucia, más suya, hasta que me corrió adentro con un gruñido de triunfo. "¿Te gustó, perra?" me susurró al oído, sabiendo que lo había provocado justo para esto.