Fisting anal a mi novio mientras le domino
El crujido del lubrificante al abrir el tubo me puso más cachonda aún. Sabía que Arvenyx estaba nervioso, pero yo no iba a dejar que eso arruinara mi diversión. Con el culo apretado y la jaula de castidad brillando, mi novio se agachó en cuatro patas, temblando. Le susurré al oído que si hacía ruido, lo dejaría así, con la mano metida hasta el codo y sin poder correrse. El primer dedo entró con facilidad, pero cuando empecé a abrirle el culo con los nudillos, sus gemidos ahogados me excitaron más. Fisting anal a mi novio es mi vicio, y cada vez que su cuerpo se estremecía, yo me mojaba más. La puerta sin cerrar añadía un riesgo delicioso, imaginando que alguien podía entrar y ver cómo le metía la mano entera en el culo mientras él mordía la almohada. Cuando por fin saqué los dedos, su culo quedó rojo y palpitante, y yo me limpié la mano en su espalda sudorosa. Arvenyx solo pudo balbucear mi nombre, pero sus ojos decían que ya estaba enganchado a esto.