Esposa asiática en mallas pide polla dura y corrida adentro
La esposa asiática no aguantaba más con esas mallas ajustadas marcando su coño mojado y sus tetas grandes saltando con cada movimiento. Se arrodilló frente a su marido, le bajó el pantalón y empezó a chuparle la polla con desesperación, gimiendo cada vez que la sentía crecer en su boca. Él la levantó y la empotró contra la pared, metiéndole la polla hasta el fondo mientras ella gritaba de placer, sintiendo cómo su culo apretado recibía cada embestida con un chapoteo obsceno. Sus tetas rebotaban violentamente, los pezones duros como piedras, y cuando él le dio una nalgada fuerte, ella explotó en un chorro de leche que salpicó todo el suelo. No paró hasta que él le llenó el coño con toda su leche caliente, corriéndose dentro con un gruñido animal. Ella siguió gimiendo, temblando, con la polla aún dentro mientras se recuperaban del orgasmo más intenso que habían tenido. La esposa asiática, con las mallas rotas y el cuerpo cubierto de sudor, se dejó caer en el suelo, satisfecha pero ya pensando en la próxima vez que lo haría.